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miércoles, 10 de agosto de 2016

Upgrade Por Santiago O´Donnell


Estimados,

Para darles un mejor servicio me mudé a una página web que se llama "Medio Extremo" en
www.medioextremo.com. con la gran ayuda de mis colegas Julian Doyle y Gonzalo Criado.
Por favor díganme si les gusta o si prefieren que siga posteando acá. Muchas gracias por tanto acompañamiento durante tanto tiempo y por tenerme paciencia durante mis baches. En estos días por ejemplo, he estado enterrado en los Panama Papers y he escrito muy poco.  Pero espero sorprenderlos muy pronto con más material inédito. Otra vez, gracias totales y nos seguimos comunicando.

sábado, 4 de junio de 2016

El paraíso del intermediario - Por Santiago O´Donnell






El intermediario entre Cristobal López y Petrobras, acusado de pagar coimas en la venta de una refinería y una cadena de estaciones de servicio, figura en los Panama Papers como dueño de dos empresas inscriptas en el paraíso fiscal de Islas Vírgenes Británicas. Las cuentas fueron abientas en agostos de 2010, al mismo tiempo que se negociaba la venta de la refinería San Lorenzo de la provincia de Santa Fe y de 360 estaciones de servicio Petrobras de la Argentina a la firma Oil Combustiobles, perteneciente al grupo Indalo que controlan López y su socio Fabián de Sousa.

Rottemberg es un ex vicejefe de gabinete de Carlos Menem que debió renunciar en 1997 tras ser acusado de intentar cobrar un cheque que no era suyo, hecho por el cual la justicia santafecina lo condenó a un año de prisión. Tanto él como representantes de Indalo reconocieron en reportajes con el diario La Nación que Rottemberg había actuado de intermediario en la operación y que había cobrado U$S 8,8 millones en torno al negocio.

Según explicaron documentos en mano fuentes de Indalo al periodista Hugo Alconada Mon en agosto del 2013, casi cuatro años antes, en octubre del 2009, Rottemberg había firmado un contrato de intermediación con la firma Oil del grupo Indalo. Dos años más tarde, al concretarse la compra, Indalo le pagó a Rottemberg U$S 2,8 millones por servicios de intermediación, incluyendo la fijación del precio de la operación, servicio que el empresario tercerizó en un estudio de abogados brasilero.

Junto a esa comisión Indalo le pagó también a Rottemberg otros U$S seis millones, que en pricipio iban a ser ocho millones, por la compra de acciones en una empresa del intermediario llamada Vía Cuántica, supuestamente dedicada a la comercialización de fuel oil, pero que según representantes de Indalo nunca llegó a arrancar en esa función por "trabas de ministerio de Planificación" (del gobierno anterior) y luego por la imposición del cepo cambiario, a lo que habría que agregarles las dificultades financieras durante el actual gobierno debido a una grave denuncia de la AFIP.

Sumando la comisión por la compra de la refinería con la compra del 35 por ciento de Vía Cuántica, Indalo le pagó a Rottemberg esos U$S 8,8 millones entre agosto y octubre del 2011, reconocieron dos años más tarde representantes del grupo.

Entre la firma del contrato de intermediación y el cobro por los servicios prestados, en agosto del 2010, el estudio de abogados panameño Mossack Fonseca registró en las Islas Vírgenes Británicas a las firmas Manorville Investment Corporatión y Helena Holdings Portfolio Ltd., ambas con Rottemberg como único accionista. Así surge de los documentos de Mossack Fonseca, que detectó y analizó este cronista en el marco de la investigaciaón impulsada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) y el diario alemán Süddeutsche Zeitung. Dichos documentos muestran que entre febrero y septiembre del 2011, al mismo tiempo que Rottemberg recibía los pagos de Indalo, el empresario otorgó un poder amplio para mover fondos y abrir cuentas de Helena Holdings a un contador santafesino con pasaporte italiano, Ariel Serafín Spataro, y a un abogado porteño con pasaporte suizo, Enrique Miguel Spinedi. Spinedi había sido miembro del primer directorio del ORSNA el ente regulador de los aeropuertos que Rottemberg se había encargado de privatizar bajo la supervisión del entonces jefe de gabinete menemista Jorge Rodríguez.

En agosto del 2013, Joao Augusto Henríquez, un ex funcionario de Petrobras y lobista del PMDB, el partido del actual presidente interino Michel Temer, denunció en una entrevista con la revista Epoca que Petrobras había cobrado coimas por vender barato a Indalo la refinería y las estaciones de servicio. Según Augusto, Rottemberg había triangulado coimas millonarias de Indalo a Petrobrás a través de una firma uruguaya llamada Millfox. La denuncia vino acompañada de un documento donde Millfox hace una "cesion de derechos de cobro" por hasta U$S 10 millones a favor del abogado Antonio Tourinho Dantas del estudio brasilero "Cedraz & Tourinho Dantas", cercano a lobiista Augusto, quien, según dijo, recibía el dinero del estudio y lo elevaba a los jerarcas de su partido.

En respuesta a la denuncia de Augusto, en agosto del 2013 tanto Rottemberg como representantes de Idalo negaron enfáticamente en La Nación el haber pagado coimas. Sin embargo, los representantes del grupo economico hicieron la siguiente salvedad: "No se pagó un dólar para sobornos, y Vía Cuántica ahora se está usando para comprar petróleo en el exterior para proveerle a la refinería San Lorenzo. No hay ningún misterio en esa sociedad...No se pagó ninguna coima. Punto. Luego qué negocio tuvo o tiene Millfox no tenemos ni idea."

En marzo del 2014 empezó en Brasil la llamada "Operación lava-autos," una megainvestigación judicial de corrupción en Petrobras que continúa hasta el día de hoy y por la que se ha apresado a importantes empresarios, conspicuos políticos y oscuros lobistas, muchos de los cuales se han acogido al régimen de delación protegida, generando una dinámica que terminó con un golpe parlamentario el mes pasado en contra de la presidente Dilma Rousseff por parte de legisladores sospechados y comprometidos por las investigaciones, algunos de los cuales terminarían confesando en escuchas telefónicas que voltear a la presidenta era la única opción para frenar el impulso de las pesquisas y preservar sus cargos y privilegios.

En ese contexto la venta mediada por Rottemberg no tardó atraer el interés de los investigadores. Un mes después del comienzo de "Operación Lava-autos (llamado así porque uno de los involucrados usaba un lavadero de autos para blanquear dinero) se informó que la Policía Federal brasilera estaba investigando la venta de la refinería y las estaciones de servicios. "El interés principal de la Policía Federal brasileña es revelar si hubo o no evasión de divisas por parte de Petrobras," escribió el corresponsal de La Nación en Rio de Janeiro, Alberto Armendáriz, Para los investigadores el precio de compra-venta había sido demasiado bajo. La represa, por caso, habría sido tasada en U$S 50 millones pero Indalo la habría comprado por 36, explicó el artículo. También habría llamado la atención de los investigadores el alto precio pagado por la intermediación, incluyendo los supuestos negocios con millfox y Vía Cuántica .

Augusto, el lobista brasilero que había involucrado a Rottemberg, fue detenido en septiembre del 2015 en el marco de la "Operación lava-autos" y rápidamente se convirtió en un delator premiado. En esa condición denunció que la campaña de Dilma Rousseff en las elecciones del 2014 habría recibido financiamiento de las constructora Odebrecht. El heredero de la megaconstructora brasilera , Marcelo Odebrecht, preso desde el año pasado y condenado a 19 años de prisión, también aceptó recientemente convertirse en informante a cambio de una reducción en su sentencia.Todo Brasil espera su confesión-delación.

Después de encontrar en los Panamá Papers a las empresas que Rottemberg opera en las Islas Virgenes Británicas desde que cerró la operación con López y Petrobras, este cronista intentó contactarse con el intermediario a través de varios teléfonos de su firma Jorge Alberto Rottemberg e Hijos S.A. y hasta llegó a comunicarse con una persona que se identificó como su padre, pero no tuvo éxito.










lunes, 30 de mayo de 2016

La ruta PRO de los Panama Papers ------- Por Santiago O´Donnell









La ruta Pro de los Panama Papers arranca con el hallazgo de más de 30 empresas offshore con sede en paraísos fiscales bajo el control del dueño de un fondo de inversión investigado en la Argentina por lavado de dinero. Sigue por un grupo de empresas que se llaman Pro, como Pro-Enter, Pro-IDS, Pro Entertainment y Pro Entertainment Holdings. Pasa por la Productora Ideas de Sur del conductor y empresario Marcelo Tinelli en la calle Olleros, pasa también por la Bombonera de la Boca, y salpica a Andrés Ibarra, un ministro clave del Gabinete nacional e íntimo colaborador desde hace más de una década del presidente Mauricio Macri.

El fondo de inversión denunciado por lavado de dinero por la AFIP y luego por la Procelac (Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos) actualmente investigado por la Justicia Federal se llama Hope Funds. Su accionista principal y CEO es Enrique Blaksley. Su nombre figura en el centro de un entramado de más de 30 empresas offshore concentradas en Panamá y las Islas Vírgenes Británicas. Así surge de los documentos del estudio panameño Mossack Fonseca, que detectó y analizó Página/12 en el marco de la investigaciaón impulsada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) y el diario alemán Süddeutsche Zeitung. Según las denuncias, Hope Funds no puede justificar el origen de sumas millonarias que ha invertido en distintas empresas porque muchos de sus inversores resultaron insolventes, no declararon y no podrían justificar el dinero que invirtieron. El año pasado, después de 18 allanamientos, Blaksley fue indagado por la jueza federal Sandra Arroyo Salgado. La causa sigue abierta.

Hope Funds es un importante accionista de una empresa de marketing deportivo llamada Proenter. A partir del 2011, y hasta el año pasado, Proenter manejaba el merchandising del club Boca Juniors, primero a través de una empresa con ese nombre y después con otra llamada Ilmen. Ilmen tiene el mismo domicilio y los mismos directores que Proenter, pero distinta razón social. Mientras Proenter declara estar dedicada al mercadeo y la promoción de eventos y espectáculos, la razón social de Ilmen, según el boletín oficial de la ciudad, es la “comercialización de materiales de construcción”. Ese mismo año 2011 Hope Funds se convirtió en accionista de Proenter, participación que se extendió a Ilmen cuando ésta asumió los negocios con Boca. Blaksley, el CEO de Hope Funds, dijo al diario La Nación, en mayo de 2012, entrevistado por Carlos Masoni: “somo dueños del merchandising de Boca Juniors (todo menos la camiseta y la estática) y de la licencia de las escuelas de fútbol”. En marzo del 2015, un aviso promocional en el blog oficial de Hope Funds, blog.hopefunds.com, dejaba saber que Proenter e Ilmen forman parte del “Grupo Hope Funds” que maneja el fondo inversor. “Poseemos una importante plataforma de inversión. Una de las alternativas que ofrecemos se concentra en el rubro de entretenimiento, abarcando la realización de eventos, adquisición de derechos deportivos, licencias de marca y de merchandising, como así también en el rubro artístico y gastronómico. Además participamos en la producción de contenidos audiovisuales de calidad internacional. Las empresas de este rubro pertenecientes al grupo Hope Funds son: Pro Enter, para sus productos Sociedad Expansiva, dedicada a la explotación de los derechos comerciales de organizaciones e instituciones deportivas y culturales; Ideas Sport e Ilmen, empresa responsable de la comercialización de las licencias del club Boca Juniors”, dice el anuncio. El acuerdo duró hasta mediados del año pasado, cuando el club dejó de tercerizar la comercilización de sus licencias.

En ese tiempo Andrés Ibarra, Presidente de Marketing de Boca, era el máximo responsable de los negocios con Ilmen y Proenter. Ibarra, el ex gerente de Socma, Sideco, Correo Argentino y Autopistas del Sol del grupo Macri, ex polifuncionario del gobierno porteño bajo la jefatura de Mauricio Macri, había sido llevado a Boca en 2004 por el propio Macri, entonces presidente del club, para ocupar la gerencia general. En 2006 Ibarra llevó a Boca como jefe de Seguridad a Jorge “El Fino” Palacios, el ex comisario procesado por encubrimiento en la cuasa AMIA y primer jefe de la Policía Metropolitana creada por Macri. Casi al mismo tiemo fue acusado de llevar al espía Ciro James al Ministerio de Educación, donde Ibarra ocupaba una subsecretaría cuando fue contratado en esa dependencia el espía procesado junto a Palacios por escuchas ilegales. Tras su paso por la gerencia de Boca, Ibarra ascendió a la comisión directiva integrando listas del oficiaismo en sucesivas elecciones internas, desde donde se adueñó de la titularidad de la Comisión de Marketing con el aval del hoy presidente del Daniel Angelici, sindicado por Lilita Carrió como el operador judicial de Macri y del entonces tesorero Orlando Salvestrini, otro ex gerente del grupo Macri y a la vez ex presidente de Boca Crece SA, la empresa que manejó el merchandising en Boca hasta la llegada de Proenter. Aunque ocupó varios puestos importantes en el Gobierno de la Ciudad, de subsecretario a ministro, Ibarra siempre mantuvo la presidencia de Marketing en Boca, cuenta Jaime Rosemberg en un artículo del diario La Nación publicado en 2013. “Modificaron el estatuto para que con las firmas de Macri y la de él (Ibarra) se pudiera aprobar casi cualquier cosa”, lo criticó en ese texto el sindicalista y dirigente boquense opositor Roberto Digón, quien también le endilgó a Ibarra el manejo de la barrabrava.

Aunque la publicidad del merchandising de Boca sigue figurando de manera prominente y reiterada en la página web de Proenter (Pro-enter.com), la relación entre la empresa y el club habría terminado a mediados del año pasado, cuando Boca dejó de tercerizar y asumió la comercialización de sus licencias. “Las principales marcas deportivas de nuestro país nos eligen para el desarrollo de sus licencias de merchandising. En Argentina Boca Juniors representa el 70 por ciento del mercado en licencias deportivas”, destaca Pro-enter. (También dice representar a Newell’s Old Boys, Unión de Santa Fe, Los Pumas, los All Blacks, los Springbocks, las selecciones argentinas de voley y de básquet, los principales equipos de fútbol de Brasil, el campeoato argentino de Rally, las carreras de ciclismo La Doble Bragado y la Vuelta de San Luis, y los dibujos animados de Los Simpson, entre otras marcas, aunque varios de esos contratos también habrían caducado.) Por esa época empezaron a conocerse las denuncias en contra de Hope Funds. Por esa época también Ibarra dejó el club para encargarse de coordinar la campaña presidencial de Macri junto a Marcos Peña y Horacio Rodríguez Larreta.

Proenter (Pro Entertainment S.A.) es un desprendimiento de la empresa TyC Sports fundada en los 90 por Carlos Avila, que arrancó en las oficinas de esa productora en la calle Balcarce y luego se mudó al edificio de DirectTV en la calle Marcelo T. de Alvear. Se trata de una sociedad entre el ex directivo de Torneos Javier Schmidt, CEO de la empresa, y su vicepresidente Eduardo Avila, hijo de Carlos. Schmidt y Avila a su vez son los apoderados de la offshore Gudere, por la cual han canalizado algunos negocios con empresas extranjeras, evitando que ese dinero ingrese al país. Según el sitio Opencorporates.com, otra empresa con el nombre Gudere, pero Holdings en vez de S.A., figura inscripta en el paraíso fscal de Panamá.

Además de Proenter e Ilmen, las otras dos empresas enumeradas como parte del “Grupo Hope Funds” por el grupo inversor son Sociedad Expansiva e Ideas Sports. Sociedad Expansiva S.A. tiene los mismos directores y el mismo domicilio que Proenter, Proenter Holdings e Ilmen (Schmidt, Avila, Sebastián Roca y Hernán García) y concentraría los negocios del grupo con la Confederación Argentina de Básquet y las selecciones de ese deporte. La otra empresa Ideas Sports, ubicada en la sede de la Productora Ideas del Sur en la calle Olleros, es presidida por Fabián Scoltore, mano derecha de Marcelo Tinelli, y estaría a cargo de los negocios con el voley. Existe una tercera empresa, Pro IDS (IDS por Ideas Del Sur), en la que comparten directorio Schmidt, Roca y García con Scoltore, Tinelli y su hija Micaela. Según varias fuentes públicas, la mitad de esa empresa pertenece a Tinelli-Scoltore y la otra a Proenter.

Según un artículo del 2 de diciembre del 2013 de Cancha Llena, el portal de deportes de Lanacion.com, el seleccionado argentino de vóleibol “es manejado comercialmente por Proenter, que posee cuatro accionistas: Javier Schmidt, Marcelo Tinelli, la financiera Hope Funds y Diego Avila, hijo del empresario Carlos”. En ese artículo, su autor Xavier Prieto cita al gerente de marketing de Proenter, Juan Diego García: “Marcelo tiene más interés y más incidencia que lo que parece”.

La sociedad Tinelli-Proenter tenía reservado un importante lugar en el esquema del desembarco del animador televisivo en el Fútbol Para Todos que se frustró en 2014, según dicen, por un veto de Máximo Kirchner y La Cámpora. “La nueva producción estará a cargo de una unión transitoria de empresas (UTE) registrada como Producción Deportiva (que forma la sigla Prode) y en la que IDS Sports (otra empresa de Tinelli, en sociedad con Pro Entertainment) y Torneos (firma conducida por Alejandro Burzaco) se asocian en partes iguales. De esa asociación no participará Ideas del Sur, la compañía de López”, anunciaba un artículo de José Crettaz en el diario La Nación en enero de ese año.

Según otro artículo de prensa, esta vez de Sabrina Santopinto y publicado en Infobae.com en septiembre del año pasado, una de la empresas de Tinelli-Scoltore, IDS Sports, figura en la investigación de la AFIP entre las beneficiarias de los fondos de origen dudoso aportados por Hope Funds. “Según la información aportada por la AFIP, los fondos captados fueron destinados a la inversión en emprendimientos inmobiliarios y la participación en sociedades comerciales como las firmas Imagen Deportiva SA, IDS Sports SA, Grileon SA, Vivir SA, SPES SA, Emprendimiento Recoleta, Pro Merchandising SA, Hope Funds Perú SA, New Viking Inv. Corp. y Auditorio Buenos Aires SA, entre otras”, dice el artículo, sin mencionar a Tinelli.

Blaksley, el CEO de Hope Funds, a su vez es socio en la empresa Musyka SA de Fernando Marín, otro ex Socma y actual coordinador de Fúbol Para Todos. Todos ellos, Macri, Tinelli, Marín y el presidente de Boca, Daniel Angelici, están entre los principales impulsores de la creación de una superliga profesional que concentre el negocio del fútbol entre los clubes más poderosos del país, un negocio potencialmente multimillonario. Lo que se dice un negocio Pro.

Después de los arreglos de Hope Funds con el Gobierno de la Ciudad, incuyendo la renovación express de la concesión de Buenos Aires Design a un precio de no creer, después de las promociones de Hope Funds del Gobierno de la Ciudad a través de megaeventos como la carrera entre Usain Bolt y el Metrobus, después de las inversiones en empresas Pro, incluyendo la de Tinelli; después de los negocios con Boca a través de Andrés Ibarra, la ruta Pro de los Panama Papers se pierde en medio de una constelación de personajes VIP del deporte y la farándula, clubes de campo, tango shows y bares temáticos de fama internacional.

Ya se sabe por dónde podría haber entrado y a dónde fue a parar. Ya se sabe quiénes le abrieron las puertas de Boca y del Gobierno de la Ciudad. Ya se sabe que estamos hablando de millones de dólares. Pero la duda persiste. ¿De dónde salió la plata?

Publicado en Página 12 el 29-5-16. Foto: Macri con Ibarra en la Casa Rosada

lunes, 23 de mayo de 2016

Las guaridas del rey de la esperanza------Por Santiago O´Donnell




El titular de la firma Hope Funds, investigado por lavado de dinero por la AFIP y la Justicia argentina, aparece en los Panama Papers como director, apoderado y/o beneficiario de una compleja red de empresas con sede en los paraísos fiscales de Panamá, las Islas Vírgenes Británicas y Singapur, junto a un grupo de socios o testaferros cuyo nombres se repiten en las distintas offshore y también en varias empresas del grupo inscriptas en la Argentina.

Así surge de los documentos del estudio panameño Mossack Fonseca, que detectó y analizó Página/12 en el marco de la investigación impulsada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) y el diario alemán Süddeutsche Zeitung.

En los últimos años Hope Funds, liderada por el empresario Juan Enrique Blaksley Señorans, ha organizado y llevado adelante eventos pagos para promocionar al gobiero de la ciudad de Buenos Aires durante la gestión del hoy presidente de la Nación, Mauricio Macri, incluyendo la carrera entre el superatleta jamaiquino Usain Bolt y el Metrobus recién estrenado en el 2013, compulsa que laudó a favor del atleta el entonces jefe de gobierno en la línea de llegada. Hope Funds también ha sido beneficiada por el gobierno de la ciudad con la extensión de una concesión de una importante propiedad comercial en la exclusiva zona de Recoleta a un precio muy por debajo del mercado y sin que el expediente pase por la legislatura porteña. Además, Hope Funds realiza tareas de mercadeo para Boca Juniors, club dirigido por Daniel Angelici, predecesor de Macri en la presidencia de la institución y apuntado como el principal operador judicial del mandatario argentino. Blacksley también está asociado en una empresa con Fernando Marín, un ex directivo del grupo Socma, el holding de la familia Macri, a quien el presidente argentino designó para coordinar el multimillonario negocio del Fútbol Para Todos.

En otros negocios con otros interlocutores Hope Funds organizó la exhibición del tenista Roger Federer en el municipio de Tigre, maneja emprendimientos gastronómicos en la ciudad de Buenos Aires, emprendimientos inmobiliarios en la provincia de Buenos Aires, es auspiciante de importantes deportistas y equipos deportivos y está asociado a locales de tango en Buenos Aires y Nueva York, entre otras iniciativas comerciales que denotan un crecimiento exponencial del grupo desde su creación como fondo de inversiones en 1989.

Semejante crecimiento llamó la atencón de las autoridades. Una investigación de la AFIP reveló que el empresario no podría justificar el crecimiento de su patrimonio, ni podría demostrar el origen de los fondos que utilizó para sus inversiones.”El informe que entregó la AFIP es contundente: de los 521 clientes que tiene la empresa Hope Funds, apenas tres estaban en regla, tenían la capacidad económica suficiente para hacer una inversión y la dejaron asentada en su declaración de impuestos. Es decir que el 99,42% de los clientes violaron de una forma u otra la ley argentina, según el escrito que firmaron Jorgelina Beritich Medina, jefa de la Sección Actuaciones Judiciales de la División Penal de la AFIP; José Antonio Bilbao, titular de la Dirección de Planificación Penal de la Subdirección General de Asuntos Jurídicos, y Diego Alejandro Franco, jefe de la División Penal Tributaria,” señala una investigación de enero del año pasado del periodista Juan Graña del sitio Infobae.com.






El informe de la AFIP originó una denuncia del entonces titular de la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (PROCELAC), Juan Carlos Gonella, en mayo del año pasado, denuncia que fue presentada en el juzgado federal de San Isidro a cargo de Sandra Arroyo Salgado, ya que Blaksley fijó su domcilio en esa localidad bonaerense. “Las operaciones de ‘Hope Funds S.A.’ indican que la firma habría recibido en mutuo la suma aproxmada de ocho millones y medio de pesos (puntualmente $8.428.123) por parte de clientes que, además de no presentar actividad económica suficiente, habrían ingresado al régimen jubilatorio, coincidentemente, en el año 2011. A lo expuesto aquí debe añadirse que en muchos casos ‘Hope Funds S.A.’ habría recibido aportes de terceros por fuera del circuito bancario regular, accediendo a la entrega de importantes sumas concentradas mediante un ùnico desembolso en efectivo”, dice la denuncia.

Según los Panama Paperes, Blaksley aparece como beneficiario de la empresa Marketsite S.A. en documentos de due diligence del estudio panameño Mossak Fonseca. Marketsite S.A., a su vez, aperece en el centro de un complejo entramado empresas radicadas en paraisos fiscales, incluyendo al menos 21 en Panamá, cinco en las Islas Vírgenes Británicas y dos en Singapur. Blaksley figuró como presidente de varias de estas empresas, hasta que a mediados de 2013 fue reemplazado por un contador de Mossak Fonseca, pasando a ser beneficiario de las mismas, en distitnas combinaciones, junto o por separado, con su socio minoritario (tres por ciento) en Hope Funds S.A., Federico Armando Dolinkue, su representante ante Mossak Fonseca, Alejandro Miguel Carozzino, y a su cuñada Verónica Inés Vega. En algunos casos también figuran como coapoderados de firmas del grupo el empresario gastronómico Emilio Lucini y el empresario del tango Juan Horacio Fabbri. Las offshore del grupo incluyen MKT Ltd., Global entertainmententerprisesLtd., Marketsite Ltd., International Entertainment Management Group Ltd., Tango Investments Trading, 10 A Office One Properties Corp, Twist Business Center Ltd., y Marketsite Real Estate ltd., entre otras. Este cronista intentó contactarse reiteradas veces con Hope Funds S.A. el viernes por la tarde durante el horario de oficina que aparece en la página web de la firma pero nadie contestó la llamada. Tampoco fue contestado un mensaje enviado esa tarde al email de contacto.

Hope Funds maneja varios negocios en la ciudad de Buenos Aires. Junto al accionista matoritario Grupo IRSA, Hope es dueño del 47 por ciento del complejo Buenos Aires Design. La concesión por veinte años del Buenos Aires Design venció el 18 de noviembre de 2012 y ese mismo mes fue renovada por el gobierno porteño hasta el 17 de noviembre de 2017, un día antes de que se cumplan los cinco años. Allí se aplicó la ley 3399, que permite al Ejecutivo ampliar la concesión por un plazo menor a los cinco años, sin necesidad de que la medida cuente con la aprobación de la Legislatura. Por esa concesión IRSA y Hope funds pagan “el irrisorio canon de 42.353 pesos mensuales”, denunció hace dos años la entonces diputada porteña Gabriela Cerruti. Los concesionarios del Buenos Aires Design subalquilan a otras empresas privadas 70 locales comerciales que se distribuyen en tres plantas, a un precio de 7000 pesos mensuales, lo que supone una recaudación por ese solo concepto que rondaría los 500 mil pesos mensuales. Además, el Buenos Aires Design, enclavado en una de las zonas turísticas más concurridas de la ciudad (lo rodean el Centro Cultural, el Cementerio de La Recoleta y Plaza Francia), cuenta con una terraza de tres mil metros cuadrados, 174 cocheras que subalquila y dos edificios anexos: el Hard Rock Café, cuya licencia argentina pertenece a Hope Funds, y un auditorio de más de dos mil metros cuadrados. Cuando se produjo la renovación express del predio el apoderado de IRSA era Augusto Rodríguez Larreta, hermano de Horacio, entonces jefe de gabinete del gobierno de la ciudad y actual jefe de gobierno porteño.

Un año después de la renovación de la licencia del Buenos Aires la ciudad recibió a tres deportistas ilustres. El 30 de noviembre del 2013 las hermanas estadounidenses Serena y Venus Williams jugaron un partido de exhibición en el Buenos Aires Lawn Tennis y el 14 de diciembre de ese año velocista y hombre record de los 100 y 200 metros llanos, Usain Bolt, corrió contra un colectivo de la línea 59 en una traza del recientemente inaugurado metrobus porteño, la obra pública más emblemática de la gestión macrista en la ciudad. Más allá de que los deportistas brindaron clinicas de tenis y atletismo en distintas las villas porteñas, los contribuyetes pagaron a través del gobiero porteño cinco millones de pesos por la presencia de estos destacados personajes, a razón de un millón para las hermanas Williams y cuatro para Bolt. Hope Funds organizó ambos eventos junto a la firma Imagen Deportiva del empresario Guillermo Marín.



Además, en una entrevista cn el diario La Nación en mayo del 2012, el propio Blaksley reveló un vínculo comercial que una a Hope Funds con el club Boca Juniors: “También somos dueños del merchandising de Boca Juniors [todo menos la camiseta y la estática], y la licencia de escuelas de fútbol. La cultura y el entretenimiento me cubren de cualquier avatar local” dijo entonces el “dueño” de Hope Funds, título con el que Blaksley figura en la página web de la firma.

Blaksley además está asociado a Fernando Marín en la empresa Musyka S.A. inscripta en la Inspección General de Justicia en ocutbre de 2013. El año pasado Hope Funds y Fernando Marín coprodujeron la obra musical “Pasos de amor, el musical de la paz”, exhibida en el teatro El Nacional de la calle Corrientes. También en la capital porteña, Blaksley, autoproclamado mecenas de las artes y los deportes, trajo en julio del 2012, a traves de Hope Funds y junto a la empresa italiana Artifex, la muestra Meraviglie dalle Marche, que reunió obras de Rafael, Tiziano y Rubens, entre otros maestros, y se expuso en el Museo Nacional de Arte Decorativo en la Avenida del Libertador, Palermo Chico. En diciembre del 2013 Hope Funds organizó la despedida del futblista Ariel “el burrito” Ortega en el Estadio Monumental. El año pasado la firma abrió una sucursal del afamado restaurante de comida peruana de alta gama La Rosa Náutica en un local de Puerto Madero.

Pero los negocios de Hope Funds en la Argentina no se limitan a la ciudad de Buenos Aires. En mayo del 2013 Hope Funds organizó una muestra de arte criollo en el Vaticano, ocasión que le valió a Blaksley una foto con el papa Francisco.







En el rubro deportivo, en junio del 2012 Hope Funds se anotó como sponsor oficial de la selección argentina de basquet después de firmar un convenio el titular de la CABB en las oficinas del fondo de inversión en Sarmiento al 600, a metros del obelisco. Tres meses más tarde Hope Funds se convirtió en el prinipal patrocinante del multicampeón equipo de polo La Dolfina, cuyo líder Adolfo Cambiaso es ampliamente considerado como el mejor polista del mundo. Dos meses después la firma contrató al tenista suizo Roger Federer, entonces número uno del mundo, para realizar una exhibición en el municipio de Tigre,evento que fue presentado enconferencia de prensa por el entonces intendente Sergio Massa. Durante el match, que también tuvo como protagonista al tenista argentino Juan Martín del Potro, una falla en la tribuna tubular montada a último momento casi causa una tragedia. En julio del 2013 Hope Funds, conjuntamente con la fundación Lionel Messi, entregó un cheque por 20,000 a Unicef después de un partido benéfico en Lima, Perú. Ese noche después del partido Blaksley se sacó una foto con el crack de Barcelona bajo las luces del Estadio Nacional, ambos rodeados por un grupo de niños que sostienen la gigantografía de un cheque representando dicha donación. Desde entonces Hope Funds ha patrocinado diversos eventos de polo, basquet, tenis y automovilismo, incluyendo la incursión del ex tenista David Nalbandian en el campeonato argentino de rally.



En el rubro gastronómico, un grupo vinculado a Hope Funds intenta abrir una sucursal del Hard Rock Cafe en Rosario, pero tras la denuncia de la PROCELAC el trámite se estancó en la legislatura de esa ciudad. Según informó Rosario/12 en junio del año pasado, un representante de la franquicia presentó un escrito ante la comisión de planeamiento de la legislatura de la ciudad argumentando que el proyecto debía ser aprobado porque detrás del emprendiiento no se encontraba la cuestionada Hope Funds sino la empresa HRC Rosario S.A. Sin embargo, el grupo de apoderados de la empresa incluye a Emilio Lucini, el mismo que aparece asociado a Blaksley en las offshore, y además está integrada por dos empress controladas por Blaksley,una de las cuales lleva el nombre de “Hope Funds Holding”.

En el rubro inmobiliario, Hope Funds desarrolló un club de campo lllamado “La Asunción” en Luján y proyecta otro emprendimiento similar llamado “Verazul” en el municipio de Pilar, hoy gobernado por el macrista Nicolás Ducoté. Además de las preguntas sobre el origen de los fondos para su desarrollo a partir de las denuncias contra Hope Funds, el proyecto “Verazul” ha sido duramente objetado por grupos ambientalistas locales. Sus representates afirman que la construcción del country en siete hectáreas de humedales a la vera del río Luján accarea serios riesgos de inundaciones para los vecinos de la zona.

Con la colaboración de Natalia Incolla Garay y la asistencia técnica de Mariano Blejman y Alexis Sarghel. Publicado en Página /12 el 22/5/2016.

martes, 19 de abril de 2016

La muerte de un Régimen - Por Santiago O´Donnell






En estos meses, semanas, días y horas en que vi cómo se consumaba el golpe parlamentario-mediático-empresarial en contra del gobierno de la presidenta brasilera Dilma Rousseff desde mi platea privilegiada de editor jefe de noticias internacionales del diario Página 12, cada vez que lo pensaba , me venía a la cabeza una de las muchas enseñanzas que me dejó mi querido padre, el politólogo Guillermo O´Donnell. Reconocido en el mundo, fallecido hace poco más de cuatro años, yo nunca había escrito una línea sobre él. Hoy lo hago movido por ese recuerdo recurrente y por un mensaje de mi hermana, la antropóloga brasilera Julia O´Donnell, escrito en mi muro de Facebook: “Santi, precisamos de um texto seu sobre nossa triste situação...”

Papá dedicó su prolífica e intensa vida académica al estudio de la democracia, desde su ausencia en tiempos de dictadura, a su crecimiento en tiempos de transición, a su mejoramiento en tiempos de consolidación. Casi toda su obra se referencia en Agentina y Brasil, los dos países que más amó. Si bien sus colegas, sus discípulos y también sus críticos lo leyeron mucho más y lo comprendieron mucho mejor que yo, a riesgo de equivocarme o sonar demasiado simplista o poco académico me atrevo a decir que hay una línea que él escribió en Contrapuntos: ensayos escogidos sobre autoritarismo y democratización, (1997), muy sencilla, muy simple, muy directa, que de tan efectiva no me la puedo sacar de mi cabeza. La leí por primera vez en un columna domincal que Mario Wainfeld publicó en mi diario en mayo del año pasado, y no deja de retumbar en mi mente desde que empezó la escalada destituyente en Brasil.

Quienes ocupan las posiciones más altas en el gobierno (democrático) no deben sufrir la terminación de su mandato antes de los plazos legalmente establecidos.

Yo no había leído ese libro Contrapuntos que mi padre me había regalado con la esperanza sincera de que yo lo leyera. Demasiado denso, no me daba la cabeza. Pero esa frase sí que la puedo entender, la puede entender cualquiera. Va de suyo. Cae de maduro. Los presidentes deben poder finalizar sus mandatos. Se trata de una regla básica de la democracia. No creo que hoy alguien la pueda discutir. Lo que no sabía, y me vengo a enterar googleando el artículo de uno de sus colegas, es qué él, mi padre, había sido el primero en incluir esa condición en la definición de lo que constituye una democracia. Según escribió el politólogo peruano Luis Meléndez en “La democracia según Guillermo O´Donnell: una revisión crítica” (2013), si lo entendí bien, para arribar a su definición de “régimen democrático”, o sea el piso básico sobre el cual se puede empezar a hablar de una democracia, mi padre había tomado la definición de “poliarquía”, de su maestro en la Universidad de Yale, Robert Dahl. Dahl señala que para que exista una poliarquía, siete instituciones deben estar presentes: funcionarios electos, elecciones libres e imparciales, sufragio inclusivo, derecho a ocupar cargos públicos, libertad de expresión, variedad de fuentes de información, autonomía asociativa. Sin embargo, a diferencia de los regímenes parlamentarios del occidente europeo y el presidencialismo republicano estadounidense que habían marcado el pensamiento de Dahl, mi padre, basándose en su experiencia latinoamericana, en nuestra particular historia periférica post colonialista de golpes militares y dependencia económica, agregó cuatro rasgos necesarios a los siete requisitos enumerados por Dahl. Primero, “quienes ocupan las posiciones más altas en el gobierno no deben sufrir la terminación de sus mandatos antes de los plazos legalmente establecidos”; segundo, “las autoridades electas no deben estar sujetas a restricciones severas o vetos, ni ser excluidas de ciertos ámbitos de decisión política por actores no electos” (como las fuerzas armadas); tercero, “debe existir un territorio indisputado que defina claramente el demos votante”; cuarto, “debe darse la expectativa generalizada de que el proceso electoral y las libertades contextuales se mantendrán en un futuro indefinido”.

Ok, lo de “demos” lo tuve que googlear: “Demos es el conjunto de personas, claramente definido, al que se circunscriben los derechos de decisión, representación y electibilidad en un conjunto político cualquiera. El demos es el listado de miembros plenos de una comunidad política.” Pero lo demás, creo, es bastante claro. Sobre todo el punto uno: los presidentes deben poder terminar sus mandatos.

Por supuesto que existen excepciones. Si el presidente queda incapacitado por muerte o enfermedad, por ejemplo, debe exisitir un mecanismo democrático para facilitar la transición hacia el próximo. Si un presidente comete crímenes aberrantes de tal magnitud que queda inhabilitado moralmente para continuar su mandato, debe existir un mecanismo democrático para que la sucesión no sea traumática. Prácticamente todas las constituciones del mundo preveen mecanismos institucionales para sortear estas situaciones. Pero estas excepciones puntuales no incluyen caídas en popularidad, ni crisis económicas o políticas, mucho menos los tecnicismos burocráticos indentificados como presunto causal jurídico de remoción en el juicio político a Dilma.

La verdad, más allá del encomiable paso adelante en la lucha contra la corrupción que significa todo el terremoto causado por las causas judiciales alrededor de las coimas pagadas por empresas constructoras para asegurarse contratos con la petrolera estatal, Petrobras, y que no involucran a la presidenta aunque han dañado sensiblemente su popularidad, dio vergüenza ajena ver cómo diputados salpicados por el escándalo invocaban a Dios, Patria y Familia como único argumento para pedir la cabeza de Dilma en el recinto antes de votar.

Recuerdo el día en que mi padre recibió orgulloso su diploma honoris causa de la Universidad de Buenos Aires hace algo más de una década. En esa ocasión dio una clase magistral sobre, claro, qué otro tema sino la democracia. Habló de las tres dimensiones qué el le reconocía a las democracias. Primero, la dimensión clásica o ateniense, esto es, simplemente, que en una democracia la mayoría elige. Segundo, la dimensión republicana para atenuar los posibles abusos de las mayorías: la división de poderes, la alternancia en el poder, los controles estatales. Tercero, el plexo de derechos liberales que se sumaron al concepto de democracia para paliar deficiencias estructurales que perpetuaban la opresión de ciertas minorías: los derechos humanos, los derechos civiles, los derechos de la mujer y todo lo que hoy se da en llamar “nuevos derechos” : matrimonio gay, porro libre, aborto. Siguiendo ese razonamiento histórico-político, podemos decir que los mecanismos republicanos como el juicio político se hicieron para garantizar la defensa de las minorías débiles ante el posible abuso de la mayoría gobernante. Para ser claros, esos mecanismos republicanos no se incorporaron a la constitución brasilera para que una elíte nostálgica de su poder perdido utilice a sus legisladores de alquiler con el fin de tomar por asalto lo que no pudieron conseguir por la vía del voto .

Googleo democracia-O´Donnell y entre muchas otras cosas me aparece esto que él escribió en la revista Nueva Sociedad poco antes de morir:

La pulverización de la sociedad en innumerables actores racional oportunistas y su enojo ante una situación que parece causada por todos y, por lo tanto, aparentemente por nadie-tiene su chivo expiatorio fundamental: el Estado y el gobierno. Ese sentimiento colectivo es un suelo fértil para las ideologías antiestatistas simplistas; y por otra parte, impulsa la abismal pérdida de prestigio del gobierno democrático, de sus tambaleantes instituciones y de todos los políticos. Claro está que esas evaluaciones están bien fundamentadas: los mencionados fracasos del gobierno, sus desatinos y vacilaciones, su omnipotencia impotente, y con demasiada frecuencia la evidencia de su corrupción, así como el deprimente espectáculo que ofrecen (también con demasiada frecuencia) los políticos, dentro y fuera del Congreso, y los partidos políticos, brindan la oportunidad perfecta para la exculpación de la sociedad mediante una proyección sobre los múltiples males del Estado y del gobierno. Lo menos que se puede decir de esos problemas es, en primer lugar, que no ayudan a avanzar hacia una democracia consolidada, institucionalizada; en segundo lugar, que hacen extremadamente difícil la puesta en práctica de políticas complejas, de largo plazo y negociadas multilateralmente, que podrían sacar a esos países del atolladero; y en tercer lugar que (ciertamente no sólo en América Latina) esos problemas interactúan fuertemente con la tradición de un estilo cesarista, antiinstitucional y delegativo de formular políticas.

También leo que mi padre hacía una distinción entre “régimen democrático” y “Estado democrático”. Para él Brasil distaba mucho de tener un Estado democrático pleno en sus distintas dimensiones sociales y territoriales. Para él, el Estado brasilero era “heterogéneo”, estaba lleno de “zonas marrones” y de “agentes” o personas a las que no les llegaban derechos y servicios que otros sí gozaban. Siguiendo su línea de pensamiento, en este momento de quiebre se me ocurre que la democracia fortalece al Estado y que un Estado débil, no por tamaño ni poder fáctico, sino por falta de legitimidad, se vuelve impotente a la hora de defender el régimen. Entonces con el golpe parlamentario Brasil pierde mucho más que un gobierno electo y un Estado legítimo: pierde su régimen democrático.

Mi padre era un optimista y un fervoroso defensor de la democracia. Pero también era realista acerca de sus problemas y limitaciones. Hasta el final de sus días buscó soluciones en la sociedad civil, en los derechos civiles, en la relación entre agencia, régimen y estado, en la teoría del juego, en la “razonabilidad” de distintos actores y procesos. Pero en sus últimos años también hablaba y escribía mucho, con temor y aprensión, y a modo de advertencia, sobre “la muerte lenta de las democracias” en nuestra región. Sin ánimo de hacer hablar al difunto, me lo imagino tan triste como mi hermana Julia, acaso pensando que la democracia brasilera había empezado a morir mucho antes del juicio político a Dilma.





jueves, 7 de abril de 2016

Detrás de los Panama Papers - Por Santiago O´Donnell




Las megafiltraciones desnudan y exponen el lado oscuro de grandes actores del poder mundial. Los secretos de la diplomacia de la primera potencia mundial, en el caso del llamado “Cablegate” de Wikileaks. El espionaje masivo de los servicios de inteligencia de Estados Unidos y Gran Bretaña a través de teléfonos e internet, en el caso de las revelaciones del ex espía Edward Snowden. La utilización de los poderosos y sus empresas de paraísos fiscales para ocultar movimientos financieros, en el caso de los Panama Papers que acaban aparecer.

Pero eso no es todo. Las megafiltraciones también interpelan y exhiben las limitaciones y complicidades de los grandes medios de comunicación y las de una profesión, la del periodista, que hoy se encuentra en crisis o reformulación debido a los procesos de avance tecnológico y concentración empresarial que la atraviesan. El avance tecnológico hace que hoy prácticamente todos seamos periodistas en cuanto al uso y manejo de un medio de comunicación, ya sea una página web, un blog o una cuenta de red social. Las nuevas tecnologías también hacen posibles las megafiltraciones y dinamitan la relación tradicional entre fuente y transmisor, o sea, entre filtrador y periodista. Parafraseando a Mcluhan, el medio es la megafiltración. Por otra parte en los últimos años los medios tradicionales han sufrido una profunda transformación. Pasaron de ser empresas familiares relativamente autosuficientes y sin grandes vinculaciones económicas, a un modelo de megaempresas mediáticas privadas, estatales o mixtas, que manejan decenas o centenares de medios en múltiples mercados y plataformas, y que además forman parte o están vinculados con grandes grupos económicos que controlan distintos mercados infocomunicacionales (cable, celular, cine, televisión, transmisiones y marketing deportivo, etc.). Esos vínculos producen conflictos de interés que dificultan la tarea de equilibrio periodístico a los empleados del grupo. En consecuencia cada vez más informaciones son silenciadas porque los grandes medios tienen más para ocultar que para mostrar.

A esto hay que sumarle que los anunciantes de estos medios también se han reducido y concentrado debido a la competencia de internet, mientras que los costos de producción periodística se han reducido notablemente debido a la tecnología. Este cruce hace que la relación de fuerzas entre anunciantes y medios tradicionales se ha alterado fuertemente en favor de los anunciantes, generando aún más conflictos de interés y razones para no contar en los medios tradicionales, hoy temerosos de perder a sus principales sponsors, quienes a su vez se sienten cada vez más poderosos porque invierten más dinero en los medios que sus propios dueños.

Sin embargo, a falta de un modelo noticioso alternativo de alcance masivo, los megafiltradores todavía dependen de los grandes medios para difundir pero sobre todo para hacer accesible la montaña de datos y darle espesor narrativo a lo que intentan denunciar. Claro que todo ejercicio de edición conlleva una dosis de censura. Por eso los filtradores pagan un precio al pactar con los grandes medios, que es nada menos que la pérdida de control de esos datos por los que ellos violaron leyes, arriesgaron sus vidas y en algunos casos hipotecaron su futuro, como hicieron Snowden, Chelsea Manning y Julian Assange, entre otros.

A su vez los grandes medios, la gran mayoría con su influencia, su circulación y sus ganancias en caída libre porque la noticias son gratis en internet, también necesitan a los grandes filtradores para mantenerse vigentes. Entonces aceptan publicar aunque la megafiltraciones los expongan a límites éticos rayanos con el robo, el fraude, o hasta la traición a la patria. Así surge esta alianza incómoda entre grandes medios y megafiltradores, este pacto mefistofélico, como lo describió Martín Becerra. El pacto funciona pero más o menos: a veces mejor, a veces peor.

Veamos cómo se dieron las cosas acá en Argentina. En el caso del Cablegate, los grandes diarios de uno y otro lado de la grieta se hicieron un festín con cables estadounidenses que hablan de sus respectivos enemigos políticos. Pero esos medios en su totalidad se negaron a publicar los cables referidos al grupo Clarín, al diario La Nación y a reconocidos periodistas como Jorge Lanata y Joaquín Morales Solá. Sin embargo, después de darle la exclusividad a Página 12 y luego a La Nación, a los pocos meses Wikileaks hizo públicos todos los cables que había entregado a esos diarios y así, a través de libros, blogs y demás formatos alternativos, se pudo conocer toda la información de la megafiltración que los grandes medios habían ignorado o directamente intentado ocultar.

Después vino la filtración de Snowden. La información fue difundida por el periódico inglés The Guardian, que tiene la particularidad de funcionar como una fundación sin fines de lucro solventada por la herencia de un millonario con el único fin de mantener al diario independiente de financiamiento externo. Sin embargo, la mayoría de los documentos de Snowden nunca se dieron a conocer. Primero, porque el gobierno británico allanó el diario y ordenó a su director a quemar los discos duros con los datos en presencia de las autoridades. Segundo, porque el periodista que contactó a Snowden con The Guardian y escribió los principales artículos sobre el tema, Glenn Greenwald, fue comprado por un sitio de internet dedicado a la investigación periodística llamado The Intercept, cuyo dueño es el fundador de E-Bay. Este señor, Pierre Omidyar, al parecer está más interesado en tener una herramienta periodística para defenderse de las interferencias en su negocio de los servicios de inteligencia de Estados Unidos, que en la difusión completa de la información que posee. Entonces, por ejemplo, no se ha publicado una línea de lo que dicen los documentos pillados por Snowden sobre la guerra de Irak. También se sabe que la información extraída por el ex espía incluye datos sobre espionaje inglés a blancos argentinos vinculados con las islas Malvinas y no es casualidad que Cristina Kirchner es la única jefa de Estado que se sabe que se reunió con Snowden en Rusia. Pero toda esa información, que sólo poseen Snowden y dos o tres periodistas, todavía no vio la luz y es difícil que eso suceda mientras el ex espía filtrador negocia su regreso a Estados Unidos.

Finalmente llegaron Panama Papers de la mano del diario alemán Süddeutsche Zeitung y del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación. El consorcio, a su vez, los repartió entre cien medios de todo el mundo,. Incluyendo el diario La Nación y Canal Trece del Grupo Clarín en Argentina. Según explicó La Nación, en los documentos que le fueron entregados hay unos 540 nombres de argentinos vinculados a empresas ubicadas en paraísos fiscales. Sin embargo, las revelaciones se han limitado a unos pocos casos. Por un lado están los argentinos con trascendencia internacional que no pueden ser ocultados por los medios locales porque sus historias serían publicadas por otros miembros del consorcio, como es el caso del presidente Mauricio Macri y de la estrella del fútbol Lionel Messí. Por otro lado aparece el típico funcionario público, en este caso Néstor Grindetti, un ejemplo de que el Estado bobo siempre es un blanco fácil para este tipo de investigación periodística. Finalmente aparecen los socios y allegados a los empresarios Cristóbal López y Lázaro Báez, que hace rato vienen siendo investigados por La Nación y Clarín como cómplices necesarios de la llamada ruta del dinero K. De los otros 500 y pico ni noticias. Y sin embargo intuimos, casi sabemos, que esa lista incluye a gran parte del empresariado argentino.

Sabemos, por ejemplo, que hace poco más de una década la revista El Guardián del banquero Raúl Moneta publicó con lujo de detalles cómo la familia Saguier habría comprado el diario La Nación a sus primos los Mitre utilizando dinero canalizado a través de sociedades off shore en el paraíso fiscal de Islas Caimán. Los fondos para la compra provendrían de la tía de los Saguier, Ernestina Herrera de Noble, a su vez accionista principal del Grupo Clarín. El Guardián dio el nombre de esas sociedades. Pero esa información no figura entre las revelaciones argentinas de los Panama Papers y sin acceso a los documentos es difícil saber si aparecen o no en la información filtrada. Pero no deja de llamar la atención que de las decenas de personalidades denunciadas en todo el mundo a partir de los Panama Papers casi no figuran empresarios de medios y de los pocos que sí figuran, ninguno es miembro del consorcio informativo. También es llamativo que teniendo más 540 nombres vinculados con paraísos fiscales, Clarín y La Nación sólo publican unos pocos casos. Y tampoco se puede apreciar que los medios de la competencia hagan mucho esfuerzo por obtener esa lista, no vaya a ser ellos también o sus allegados o avisadores figuren en la nómina. El problema para los grandes medios es que ya son más de 400 periodistas en todo el mundo que han trabajado con la información filtrada y eso hace probable que tarde o temprano los datos silenciados lleguen a manos de medios alternativos que no tienen conflictos de interés con los dueños de las empresas offshore. Cuando eso suceda, si es que sucede, los miembros del consorcio quedarán expuestos por todo lo que no contaron porque no lo podían contar.

Es que los paraísos fiscales no son simplemente cuevas de evasión impositiva al servicio de los ricos y famosos, como da a entender la narrativa periodística que hoy surge de los Panama Papers. Son, sobre todo, instrumentos financieros de las grandes corporaciones. Forman parte del sistema capitalista globalizado que impone sus normas por encima de la voluntad de los gobiernos y actores sociales que lo cuestionan. Dentro de este sistema los llamados medios de comunicación tradicionales ya no son medios en tanto mediadores entre distintos factores de poder. Han mutado de medios a extremos, extremos de grandes corporaciones, narradores de relatos hegemónicos o que pretenden serlo, antes que descubridores de verdades incómodas. La megafiltraciones, en sus distintas variaciones, a medida que se hacen cada vez más frecuentes, muestran los límites del periodismo tal como lo conocemos y vacían de contendido la pretensión de equilibrio e independencia de los grandes medios, incluso de aquellos que alguna vez pudieron serlo.

Publicado en Emergente/Medium.com

miércoles, 23 de marzo de 2016

Bienvenida la democracia - Por Santiago O´Donnell







Llegó Obama a la Argentina, un día antes del 24 de marzo. Todo un gesto en un momento cargado de simbolismo.

Por un lado justo se cumplen cuarenta años del golpe militar, de un golpe apoyado por la mayoría de los argentinos, dato que suele obviarse en los relatos más apasionados, pero golpe al fin que también fue apoyado por el entonces gobierno de Estados Unidos y su aparato de inteligencia, y que fue inspirado en la doctrina yanki de Seguridad Nacional, en su teoría del dominó, y en el reclamo hegemónico de su “patio trasero” en en el pico de la Guerra Fría.

Por otro lado acaba de asumir la presidencia Mauricio Macri, el mismo que dijera en la embajada estadounidense, según los Wikileaks, que dirige el “primer partido pro-negocios en más de 80 años en condiciones de asumir el poder”. Ese partido acaba de derrotar en las urnas por estrecho margen al Gobierno populista más longevo de la historia argentina. Uno que empezó como fuerte aliado de Estados Unidos hace doce años pero terminó haciendo de Washington su blanco retórico preferido, junto a su supuestos representantes locales: el imperio mediático del Grupo Clarín, la prensa cipaya, los banqueros, las multinacionales, la Sociedad Rural. Se acaba de ir un Gobierno que hizo de los derechos humanos su bandera, en particular las políticas de memoria y reparación por el terrorismo de Estado de la última dictadura militar. Ese gobierno había convertido a los principales organismos de derechos humanos del país en sus aliados políticos más fieles y sus ONGs más beneficiadas. En su lugar acaba de llegar otro gobierno, uno que dice respetar esas políticas pero que no muestra interés alguno en expandirlas, mejorarlas ni tan siquiera continuarlas, sino que se declara prescindente con respecto al pasado y partidario de dejarlo todo en manos de la justicia, como si eso alcanzara, con funcionarios que se muestran incómodos con el manejo del lenguaje de los derechos humanos, que nos recuerdan que dada la historia de la derecha golpista argentina, casi que habría que agradecerles el que no se declaren a favor de revertir los avances logrados durante los gobiernos de los Kirchner y antes el de Alfonsín.

Entonces año, día, lugar y personaje confluyen en un país prácticamente partido al medio por diferencias que tienen mucho que ver con lo que estos poderosos símbolos evocan. ¿Y qué imágenes, qué recuerdos, qué ideales evocan esos símbolos? Cada ciudadano, cada militante, cada usuario de Netflix tendrá su propia interpretación, su propia decodificación de la historia. Porque, admitámoslo, nos guste o no nos guste hay muchos Obama, muchos Estados Unidos, muchos 24 de marzo, muchos Macri y muchos derechos humanos.

Empecemos por el ¿visitante? No, no viene de visita. No es algo social. Es negocios, claro, y sobretodo geopolítica. Trae a la familia y para en Bariloche para no estar en Buenos Aires después de rendir su homenaje en el Parque de la Memoria, porque cualquier otra cosa que haga acá en ese día sería visto como una provocación. O sea, tendrá un descanso obligado y una hermosa vista al lago Nahuel Huapi, pero él no vino de visita, vino a laburar.

Obama no eligió venir a la Argentina un día antes del 24 de marzo. Lo que Obama decidió, gracias a un eficiente trabajo de lobby encabezado por la influyente canciller de Macri, Susana Malcorra, es dedicarle cuatro días en vez de dos a América latina.

En otras palabras, cuando le dejan tiempo las campañas políticas, la economía doméstica, los tiroteos, los atentados terroristas, la crisis migratoria, la batalla política y legal por su reforma del sistema de salud, sus peleas con el Congreso republicano, el arbitraje entre las empresas energéticas y la defensa del medio ambiente, el socorro a las víctimas de catástrofes naturales, accidentes y descuidos varios que provocan muertes masivas, entonces y solo entonces Obama se dedica a mirar al mundo.

Y cuando le dan un respiro sus guerras en Asia y Medio Oriente, la competencia con China, la disputa con Putin, el espionaje a sus aliados europeos, la tensión con Israel, la agenda bilateral con Canadá y el declive económico de Japón, los corchazos norcoreanos y las urgencias del día a día, llámese Ucrania, Egipto, el Congo o donde se le ocurra atacar al Estado Islámico, Al Qaida o Boko Haram, entonces y solo entonces Obama tiene tiempo para fijarse en América latina y el Caribe. Y en esta región sus prioridades claramente están en México y Cuba, seguido a cierta distancia por Brasil, y luego, más abajo, los países “medianos”, grupo que incluye a Chile, Colombia, Argentina y, últimamente, Venezuela.

Sin embargo, que Obama llegue previa al 24 de marzo de pura casualidad, como un apéndice a su histórico viaje a Cuba, no significa que la fecha le caiga mal. Al contrario. A los presidentes estadounidenses les encanta hablar de derechos humanos en sus viajes al exterior, sobre todo a los del partido Demócrata como Obama, y sobre todo en países con altos índices de antipatía hacia Estados Unidos como Rusia, China, Cuba y, en este caso, Argentina. Que el llamado a defender los derechos humanos universales sea una pieza clave de la diplomacia estadounidense puede sonar raro en un país como el nuestro, donde la mirada de los organismos suele estar orientada por las teorías antiimperialistas del siglo pasado. Pero la doctrina de los derechos humanos no se origina en la izquierda ni en los gobiernos totalitarios de esa inclinación, mejor conocidos por su defensa de derechos sociales como la vivienda, la salud y la educación, y no tanto por las garantías individuales, como el derecho a estar protegido de la violencia arbitraria del Estado.

Estos derechos, los derechos humanos, se emparentan con otros derechos de individuos y minorías como los derechos al matrimonio igualitario, al consumo de drogas recreativas, a decidir sobre un aborto, a la privacidad, al habeas corpus, al habeas data. Todos ellos, aunque en la Argentina figuren en la agenda de la izquierda progresista, son derechos que provienen de plexo de derechos liberales, de pensadores anglosajones como Locke y Hume, de estadounidenses como Alexander Hamilton y de admiradores de Estados Unidos como Alexis De Tocqueville. No es casual que de los dos organismos de derechos humanos más importantes en el mundo, uno, Amnistía Internacional, está basado en Londres y el otro, Human Rights Watch, está basado en Nueva York. Mientras tanto, del otro lado de la grieta, Fidel puso en cuarentena a los HIV positivos, enfermos o no, y China y Rusia, aunque reconocieron la universalidad de los derechos humanos al firmar la histórica la declaración de 1948, pugnan por ocupar puestos en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, con otros notorios violadores para bloquear criticas y sanciones por su comportamiento en esa área. 

Entonces es tan habitual como criticable que Estados Unidos se abuse de los derechos humanos al utilizarlos como ariete y como escudo en sus relaciones internacionales, gritando cuando el interlocutor no le gusta o no sirve a sus intereses, susurrando o callando cuando se trata de un país amigo, cliente o guardián.Entonces, ¿en el viaje a la Argentina hay que hablar de derechos humanos? “¡Fenómeno! Si nosotros los inventamos,” habrá pensado Obama. ¿Hay que tener un gesto? ¿Desclasificar unos viejos documentos? ¿Pasar una tarde en la mítica Patagonia? “¡No problem! I can do human rights, I can do Bariloche,” habrá dicho el Comandante en Jefe y Nobel de la Paz.

Obama llega a la Argentina para ocupar un espacio en un momento donde media ciudad lo espera con cholulismo porteño y brazos abiertos, pero también donde miles de personas de buen corazón se sienten invadidas y por qué no ultrajadas por el ubicuo despliegue de banderas estadounidenses y caras sonrientes del emperador en un aniversario que creían suyo, en una fecha que a fuerza de lucha, lágrimas y vueltas a la Pirámide de Mayo creían haber conquistado.

Llega con Robert Cox, ex director del Buenos Aires Herald, una de las personas que más vidas salvó durante la dictadura. Llega con las historias de Jimmy Carter, Pat Derian y Tex Harris, que también salvaron vidas y denunciaron a la dictadura argentina desde la Casa Blanca y la embajada en Buenos Aires. Y llega, seguramente bien asesorado, con la voluntad de escuchar a Estela y a las Madres fundadoras, a Vicky Donda y Pérez Esquivel, a Avruj, Cantón y cualquier referente del movimiento que acepte estar en la foto. Pero también llega con los fantasmas Kissinger, Reagan y los Bush, y con el recuerdo de los marines invasores de tierras hermanas en tiempos remotos pero no lo suficiente.

Llega con el Pato Donald de Disney y con el Pato Donald de Dorfman. Llega con la historia de la Ford que hizo desaparecer a sus delegados gremiales y con la historia de la Fundación Ford, que a través del Cels financió prácticamente todos lo juicios contra los represores de la dictadura.

Al país donde Bruce Springsteen le cantó “Born in the USA” a las Madres en el concierto de Amnistía, plena primavera Alfonsinista. Al país donde Kerry Kennedy, la hija de Robert, fue aplaudida en la ESMA por Crisitina y medio gabinete nacional. Al país que encontró un camino hacia la Verdad y la Justicia cuando generaciones enteras de abogados de derechos humanos, siguiendo el ejemplo de Emilio Mignone y Augusto Conte, muchos de ellos educados en Estados Unidos y financiados desde Estados Unidos, adaptaron el modelo de ONG de derechos humanos estadounidense a la particular circunstancia de un país donde gran parte de las víctimas del terrorismo de Estado dieron la vida luchando contra de la democracia burguesa occidental y el imperio estadounidense.

El Obama político-simbólico que llegó hoy representa al Estados Unidos que alentó o al menos protegió a los desaparecedores con el objetivo de imponer su modelo de capitalismo extractivo salvaje y depredador, un modelo que dura hasta hoy, según el pensar y sentir de muchísimos argentinos. Pero también se trata del mismo Obama-símbolo que representa a un Estados Unidos que mostró el camino, que financió y que dio cobijo a los organismos de derechos humanos cuando los mismos argentinos les daban la espalda. Ni hablar del movimiento revolucionario: así como había inspirado a las víctimas a dar la vida por la causa, ninguneó a quienes buscaron verdad y justicia para ellas dentro del sistema democrático por reformistas, cuando no reaccionarios.

En esta contraposición de símbolos, imágenes y paradojas que confluyen acá, en este momento, bienvenido el debate plural y la memoria verdadera, el respeto por el que sufre y la tolerancia para el quiere festejar.

Bienvenido un pueblo que sepa honrar, con repudios, protestas, abrazos y aplausos, cada cual a su manera, el recuerdo de este 24 de marzo tan particular.

Publicado en Emergente/Medium.com